EL
YO ATORMENTADO: LA PSICOLOGIA Y LA RESPONSABILIDAD CIVIL
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DR.
NICANOR RODRIGUEZ TEJADA
De manera que cuando pasamos a referirnos a los
procesos o categorías de sistemas de acción primaria, nos referimos a los
elementos que configuran la personalidad, que como su nombre indica son básicos
para el desenvolvimiento de la vida cotidiana y que se constituyen en
necesario, sentir, actuar, pensar, etc., porque sin ellos no sería posible
lograr la búsqueda razonable de nuestra normal actuación.
Sin embargo, los sistemas de acción asociados e
instaurados para defenderse de la amenaza que frente situaciones importantes,
el organismo la utiliza como mecanismo de defensa, convirtiéndolo en útiles agentes
de nuestra salvaguarda, es el caso de la huida cuando existe un peligro
latente, que se haga capaz de garantizar la supervivencia del ser humano como
principal fortaleza y garantía de la vida, en un papel secundario en relación
al sistema primario.
En estos casos cuando ambas son necesarias
sobre todo en largo periodo de tiempo, es entendible que algunas personas
recurren a una división un tanto rígida
de su personalidad con el objetivo de abordar estos objetivos discrepantes en sus
correspondientes actividades asociadas, explican los autores tratados sobre el
tema.
Se entiende sobre este particular que la falta
de coherencia e integración de la personalidad se articula de forma más
evidente en la alternancia y la coexistencia de la vivencia reitera de
acontecimientos traumáticos, en donde la evitación de los recuerdos de la
experiencias traumática con la atención centrada en devolverse en la vida
cotidiana, lo cual a consideración de los autores es característica del
trastorno por estrés postraumáticos, (APA, 1994).
A través de esta pauta encontramos una
división de los sistema de acción para
la defensa, aquellos que nos guían para evitar o huir de la amenaza, como hemos
señalados y de los sistema de acción
para el desenvolvimiento de la vida cotidiana y que estos corresponden de
manera principal a la búsqueda de estímulos atractivos en la vida, los cuales
nos ayuden a sobrevivir o a sentirnos bien, en el desarrollo de nuestras
acciones.
En la disociación estructural relacionada con
las experiencias traumáticas supone, pues una deficiencia de la cohesión y la
flexibilidad de la estructura de personalidad (Resch, 2004) estableciendo que
esta deficiencia no significa que la personalidad esté completamente escindida
en diferentes “sistemas de ideas y de funciones”, sino más bien que existe una
falta de cohesión y de coordinación entre los sistemas que comprenden la
personalidad de la víctima traumatizada.
Los autores hablan de la división de la personalidad desde la perspectiva de
las partes disociativas de la personalidad, tomando para esta división la
terminología adoptada por éstos en el término de personalidad aparentemente
normal (PAN) y la personalidad emocional (PE), elementos con lo que pretenden
explicar las diferentes facetas de las variables que se subsistan dentro de
este esquema.
Sin embargo, hablando del término personalidad,
debemos acompañar haciendo una precisión de la teoría de la personalidad
desarrollada por el Psicoanálisis y de su fundador Sigmund Freud, el cual
consiste en el siguiente esquema el YO, el Ello y el superyó
Con el objetivo de definir las partes
prototípicas de la personalidad desde la perspectiva de los autores del libro, los
cuales opinan basado en la teoría del psicólogo y psiquiatra británico, el cual
vivió la experiencia de la primera guerra mundial, el psicólogo Charles Samuel
Myers. Este autor descubrió una forma elemental de disociación estructural en
los soldados combatientes en la contienda bélica mundial, los cuales habían
desarrollado un trauma agudo, denominado “neurosis de guerra”, la cual
instituye las dos características, las cuales han sido precedentemente como la
personalidad aparentemente normal (PAN) y la personalidad emocional (PE).
En este caso los traumas pre establecido en la
persona se fijan a que este tenga que continuar desarrollando su vida normal,
aunque los sistemas asociados de la actividad se mantengan en el tiempo
evitando los recuerdos traumáticos, los cuales se fijan en el subsistema de
defensa, hipervigilancia, huida o lucha, los cuales se activan en el momento de
la traumatización.
Myers no pretendía insinuar que las emocione
fueran sentida únicamente por la PE; más bien entendía que la naturaleza
abrumadora o violenta de las emociones traumáticas de la parte emocional de la persona
en contraste con la de carácter aparente normal, en donde las emociones
violentas difieren de las emociones intensa en que no son adaptativas, abruman
a la persona, donde procediendo a exteriorizarlas no es la mejor forma, incluso
cuanto más se exteriorizan, estos a su vez trastornan y desbordan a la persona,
esto ocurre cuando el malestar se profundiza con situaciones que alteran la
habitualidad del paciente en su cotidianidad.
En la disociación estructural también puede ir acompañada con determinadas
emociones o creencias cuya relación con cualquiera de los sistema de acción o
la constelación de los sistema de acción, lo que puede ser menos evidente , en
donde una de la parte emocional puede contener acciones mentales como es la
tristeza, culpa, desesperación o vergüenza, mientras estas mismas situaciones
pueden resultar intolerables a otras partes, aunque estas emociones se
encuentran conectadas a sistema que contribuyen a regular un vínculos en
nuestras posiciones sociales.
“Las personas pueden avergonzarse de
determinadas acciones si temen que los demás le rechacen o deprecien por
realizar dichas acciones, y pueden sentirse culpables si sus acciones han hecho
daño a otras persona, Gilbert (2002),
La disociación estructural abarca desde las
divisiones muy simples a las divisiones extremadamente complejas de la
personalidad, donde estos niveles de complejidad tienen consecuencia para el
tratamiento; dichos niveles configuran a su vez una imagen dimensional de la
disociación siendo simple prototipos de posibles organizaciones disociativas,
significando esto que mientras más compleja sea la disociación estructural y mayor será la desviación de estos
prototipos, pudiendo existir infinitas variaciones individuales con respecto a
la disociación.
En la disociación estructural primaria, se
encuentra la división estructural más sencilla y elemental de la personalidad,
la cual se presenta a raíz de una experiencia traumática, la cual a su vez crea
una división entre una única personalidad aparentemente normal (PAN) al igual
que una única personalidad emocional (PE), lo que se define como una
disociación estructural primaria, en estos casos la PAN es la principal
accionaria de la personalidad, Sylvia Fraser (1987) “ una persona víctima de
abuso incestuosos, la PE suele tener un alcance, una función y un sentido de la
identidad bastante limitados. Es decir que la parte de la víctima traumatizada
que corresponde a la PE se mantiene sin elaborar y sin ser demasiado autónoma
en el ámbito de la vida cotidiana. Las formas más complejas de disociación estructural que incluyen espectros más amplios
de parte disociativas constituyen variaciones de la disociación estructural
primaria de la personalidad”
En la disociación estructural secundaria,
cuando los acontecimientos traumáticos son cada vez más abrumadores o
prolongados pueden tener una división, al tiempo que permanece intacta la única
PAN, esta disociación estructural secundaria puede basarse en la falta de
integración entre diversas formas de defensa a las que corresponden diferentes
configuraciones de afectos, cognitivos, percepciones y accione motrices, en
esta se incluyen estados tales como la paralización, la lucha, la huida y la
sumisión total.
Un ejemplo puede ocurrir en un paciente con un
diagnóstico de TEPT de tipo complejo, y trastorno límite de a personalidad TLP,
que puede tener un historial de graves maltratos físicos y un profundo abandono
emocional durante la niñez. Una parte de
su personalidad (PE) tendría a
encolerizarse ante la precepción de más mínimo desaire, otra (PE) se paraliza de terror vez
que se activa, una tercera (PE) se mantiene constantemente alerta antes
posibles peligros, una cuarta (PE) siempre está en busca de alguien que pueda
cuidar de ella, y una quinta (PE) se desenvuelve bastante normal en el trabajo
siempre y cuando las relaciones con los compañeros no le parezcan amenazadoras.
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